…Había comido como nunca. De las sobras del mediodía, que de por si eran bastantes, me separe una buena parte para cenar. Una pechuguita de pollo y un chorizo para comerlo con pan. Bien típico del domingo. Lo único que me molestaba era que había tenido que cenar solo en la mesada, gracias a que la mayoría de mi familia había quedado satisfecha con la glotonería del almuerzo, rematada por la fondeu de chocolate. Toda una barbaridad.
Después de eso, me senté tranquilo y satisfecho frente a la computadora para entretenerme navegando por Internet. Entrar al MSN para charlar con alguno que ande dando vueltas por ahí, tan aburrido como yo. Y es que abriendo mi MSN me saltó el histriónico cartelito informándome que tenía un mail sin abrir. Tenía la esperanza de que fuera la respuesta que había estado esperando desde hace una semana. La contestación a todos mis ruegos.
Abrí la página de Hotmail y me fije que era lo nuevo que me había llegado. Mi emoción fue soberana al confirmar lo que venía creyendo ingenuamente. Era la respuesta de esa personita que tanta falta me venía haciendo. No aguantaba más; quería leerla ya.
Mi rostro se transformó mediante agónicas convulsiones en una mascara demacrada por la desgracia. Era un “no” rotundo. Un “olvídate de mi que no puedo corresponderte”.
La tristeza tomó posesión de mí con una velocidad asorante. Pero por más pena que me dominara, ésta era incapaz de cambiar mi hipócrita exterior. Me moría por dentro, pero por fuera estaba igual que siempre. Un mero cascaron vacío. Dos mundos opuestos: uno que era solo para mí; otro que era para los demás.
Ya no me quedaban ganas de hacer nada. Apague la computadora y me fui a mi cuarto a ver un poco de televisión para mitigar mi pena. Salude a todos con el ordinario “buenas noches”, y cerré la puerta de mi habitación.
Me senté en el borde de la cama y prendí mi televisor. Como de costumbre, después de hacer media hora de zapping, no había nada para ver. Apague la tele y me acosté. Era el final perfecto para ese día.
Luego de una hora de estar vuelta y vuelta en la cama tratando de dormirme, logre caer en un sueño intranquilo. Un malestar general me circundaba la cabeza.
“Me sentía raro. Un olor desagradable poblaba el aire. Al abrir los ojos no llegaba a distinguir nada. Una luz mortecina que nacía de una antorcha era todo lo que iluminaba la habitación. Sentía una presión en mis muñecas, pero no alcanzaba a distinguir nada ya que todavía mis ojos no se acostumbraban a la penumbra. Después de un rato, media hora más o menos, las formas se empezaban a ver más nítidas.
Continuara
The Revenant (2015) High Quality
Hace 10 años
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